Los prejuicios son un mal real, y es nuestro deber luchar contra ellos. Tenemos que hacer un verdadero esfuerzo, que debe llevarse a cabo de forma individual pero activa y constante, para combatirlo en nuestra sociedad. Esta lucha, que surge de la observación más íntima que cada uno de nosotros debe y necesita hacer, nos hace enfrentarnos a la posibilidad real de eliminar un día el orgullo y el egoísmo de nuestras vidas.

Debemos tener claro que no debe haber selectividad de prejuicios, es decir, no tengo prejuicios contra esto, pero no tolero aquello. Mientras hagamos esto, estaremos apoyando el pensamiento egoísta, considerándonos diferentes unos de otros, mejores y superiores, y distanciándonos aún más de las enseñanzas cristianas.
Al hablar de los prejuicios raciales en este número, también debemos recordar los prejuicios de género. Es el mes del orgullo LGBTQIAPN+, así que tenemos la oportunidad de reflexionar sobre lo que se puede hacer para que la coexistencia pacífica de las diversidades étnicas y sexuales sea algún día una realidad.
Queda mucho por hacer, porque vivimos en un país en el que, según datos del Dossier de Muertes y Violencia contra LGBTQIAPN+ en 2021, cada 27 horas una persona LGBTQIAPN+ fue asesinada, sumando 316 muertes en el año y un aumento de 33.33% respecto al año anterior. Una triste realidad que debe ser combatida con vehemencia.
A pesar de algunos avances en el ámbito jurídico, aún nos queda mucho por hacer, y depende de cada uno de nosotros adoptar una postura comprometida para superar este problema, que tiene su origen en los prejuicios.
Para ayudarnos a reflexionar, formarnos y comprometernos más en este empeño contra los prejuicios de cualquier tipo, compartimos con ustedes una reedición de un PodCast de Hoja de Espíritu que grabamos con Andrei Moreira, médico, conferenciante y escritor de Minas Gerais. Sus reflexiones son excelentes y cada vez más actuales, dados los alarmantes datos.
El Dr. Andrei aclara cuestiones fundamentales sobre la sexualidad humana y comparte con nosotros valiosos conocimientos que deberían ayudarnos a repensar y actuar de forma transformadora en la sociedad. Sobre una de las formas en que podemos combatir esta discriminación y violencia, explicó: “Hay varias formas de promover la diversidad sexual y el respeto por la orientación sexual y la identidad de género. Una de ellas es a través de la educación, que desempeña un papel fundamental en la deconstrucción de prejuicios y estereotipos. Es esencial que las escuelas ofrezcan una educación inclusiva, que aborde la diversidad sexual de forma respetuosa y acogedora. Esto implica formar al profesorado para tratar temas relacionados con la diversidad sexual, incluir temas relevantes en los currículos escolares y crear espacios seguros para que los estudiantes expresen sus identidades sin miedo a la discriminación o al acoso.”.
También hizo hincapié en lo que podemos hacer con el conocimiento que tenemos de la Doctrina Espírita: “Como espiritistas, tenemos la oportunidad de comprender la diversidad sexual desde una perspectiva reencarnacionista. A través de este conocimiento, podemos comprender que la experiencia homosexual o transexual es una vivencia específica de cada Espíritu en su camino evolutivo, con sus propias necesidades de aprendizaje y crecimiento. En este sentido, es esencial que la sociedad y el movimiento espírita acojan y respeten la diversidad sexual, buscando siempre la comprensión y la empatía frente a las experiencias individuales. Al dar espacio al diálogo y a la inclusión, estamos promoviendo la vivencia plena del amor y de la fraternidad, valores esenciales en la Doctrina Espírita.”.
Desde el amor, y sólo desde el amor, podemos crear verdaderos cimientos para que un día los prejuicios, sean cuales sean, puedan extinguirse de nuestra sociedad. Confiemos en Jesús y sigamos su ejemplo de amor incondicional y respeto a todos los seres.