Marlene Nobre representaba el ideal de servir con excelencia, valor y fe. Siempre me impresionó su capacidad para moverse entre el rigor científico y la sensibilidad espiritual, demostrando que la medicina no puede ignorar el alma. Marlene me enseñó, directa e indirectamente, a buscar una visión integral del ser humano, recordándome que los cuidados no sólo deben llegar al cuerpo, sino también al Espíritu.

En un congreso celebrado en Alemania, Marlene Nobre, acompañada de amigos, llevó al mundo el paradigma médico espiritista
Tuve el honor de aprender de ella, tanto a través de sus palabras como del ejemplo de su vida. Su liderazgo fue inspirador, y su dedicación a las causas que abrazó fue un testimonio del verdadero significado de la misión.
La ausencia de Marlene se hizo sentir, sobre todo en los primeros años. Parecía difícil imaginar el Movimiento Médico Espírita sin su orientación directa. Sin embargo, lo más destacado fue la fuerza del legado que dejó. Sus ideas, sus proyectos y, sobre todo, sus ideales nos guiaron hacia adelante.
Vi surgir nuevos líderes, personas que se inspiraron en ella para continuar el trabajo. Las asociaciones médico-espiritualistas han crecido, los debates sobre la espiritualidad en la salud se han consolidado y el paradigma médico-espiritualista ha empezado a ganar más reconocimiento. En cada logro, siento que hay una parte de ella allí, como si nos estuviera ayudando, incluso desde la distancia.
En mi vida personal y profesional, siento que Marlene sigue siendo una especie de brújula que señala el camino de la responsabilidad y el amor al prójimo. En momentos de duda o dificultad, recuerdo a menudo cómo afrontaba ella los retos: con firmeza, serenidad y fe. Eso me da fuerzas para seguir adelante.
Marcus Ribeiro es psiquiatra infantil y adolescente y presidente de la Asociación Médica Espírita de São Paulo (AME-SP).