{"id":13231,"date":"2026-03-06T11:40:05","date_gmt":"2026-03-06T14:40:05","guid":{"rendered":"https:\/\/folhaespirita.com.br\/?p=13231"},"modified":"2026-03-09T18:28:52","modified_gmt":"2026-03-09T21:28:52","slug":"ciencia-fe-e-responsabilidade-quando-o-laboratorio-nao-exclui-o-sagrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/folhaespirita.com.br\/es\/2026\/03\/06\/ciencia-fe-e-responsabilidade-quando-o-laboratorio-nao-exclui-o-sagrado\/","title":{"rendered":"Ciencia, fe y responsabilidad: cuando el laboratorio no excluye lo sagrado"},"content":{"rendered":"<p>En medio de las expectativas de los pacientes que ven en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica una posibilidad concreta de recuperaci\u00f3n, la neurocient\u00edfica brasile\u00f1a Tatiana Sampaio escuch\u00f3 una frase que podr\u00eda sonar inc\u00f3moda en ambientes acad\u00e9micos: que ella ser\u00eda un \u201cinstrumento de Dios\u201d. La respuesta surgi\u00f3 de forma natural: \u201cSi soy un instrumento de Dios, lo aceptar\u00e9. No tengo ning\u00fan problema\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"945\" height=\"419\" src=\"https:\/\/folhaespirita.com.br\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cientista_pesquisando_ao_microscopio.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-13319\" srcset=\"https:\/\/folhaespirita.com.br\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cientista_pesquisando_ao_microscopio.jpg 945w, https:\/\/folhaespirita.com.br\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cientista_pesquisando_ao_microscopio-300x133.jpg 300w, https:\/\/folhaespirita.com.br\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cientista_pesquisando_ao_microscopio-768x341.jpg 768w, https:\/\/folhaespirita.com.br\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Cientista_pesquisando_ao_microscopio-18x8.jpg 18w\" sizes=\"(max-width: 945px) 100vw, 945px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La declaraci\u00f3n no iba acompa\u00f1ada de un discurso religioso ni de pretensiones sobrenaturales. Al contrario. La investigadora ha reiterado que trabaja con m\u00e9todo, protocolos, fases cl\u00ednicas y criterios estrictos, y aun as\u00ed, no muestra pudor cuando la dimensi\u00f3n espiritual aparece en la lectura que los pacientes hacen de su propio sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta postura dialoga con una reciente reflexi\u00f3n del psic\u00f3logo y escritor Rossandro Klinjey, quien ha defendido que fe y raz\u00f3n no son fuerzas opuestas. \u201cTodav\u00eda hay quien imagina la fe y la raz\u00f3n como rivales, pero yo las veo como dos maneras de mirar el mismo mundo\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, la fe \u201cda sentido a lo que no se puede explicar\u201d, mientras que la raz\u00f3n \u201cda forma a lo que la fe sue\u00f1a con transformar\u201d. En otro pasaje, a\u00f1ade: \u201cLa ciencia puede ser la fe ganando manos. Puede ser el amor al pr\u00f3jimo traducido en investigaci\u00f3n, m\u00e9todo y persistencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea desplaza el debate tradicional. En lugar de conflicto, propone funciones complementarias. La fe no sustituir\u00eda al laboratorio; y el laboratorio no vaciar\u00eda el sentido existencial.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Progreso intelectual y responsabilidad moral<\/h5>\n\n\n\n<p>En el pensamiento espiritista, esta integraci\u00f3n encuentra un fundamento claro. En <em>El libro de los esp\u00edritus<\/em>, Allan Kardec aborda directamente la relaci\u00f3n entre el progreso intelectual y la madurez moral. En la pregunta n\u00ba 780, se plantea si el progreso moral sigue siempre al progreso intelectual, y la respuesta es objetiva: \u201cSigue de \u00e9l, pero no siempre inmediatamente\u201d. Y la siguiente aclaraci\u00f3n ampl\u00eda la responsabilidad humana: el progreso intelectual hace comprensibles el bien y el mal; a partir de ah\u00ed, el individuo puede elegir. El desarrollo del libre albedr\u00edo acompa\u00f1a al de la inteligencia y aumenta la responsabilidad de los propios actos.<\/p>\n\n\n\n<p>La reflexi\u00f3n es oportuna. Cuanto m\u00e1s avanza la ciencia, mayor es la responsabilidad \u00e9tica de quienes la dirigen. El conocimiento aumenta el poder y, con \u00e9l, el peso de las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Entre el consuelo y el m\u00e9todo<\/h5>\n\n\n\n<p>Klinjey observa que hay dimensiones de la experiencia humana en las que la ciencia quiz\u00e1 nunca llegue a ofrecer lo que la fe, sobre todo cuando el terreno parece desaparecer. \u201cNo todo es una soluci\u00f3n; algunas cosas son un camino\u201d, afirma. Tambi\u00e9n advierte de un riesgo: convertir la fe en pasividad: \u201cNo basta con rezar para que alguien vuelva a caminar si tambi\u00e9n podemos construir, con la inteligencia que hemos recibido, caminos para que esto ocurra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en este punto donde el discurso de Tatiana adquiere relevancia p\u00fablica. Al aceptar serenamente la idea de ser un instrumento, no transfiere la responsabilidad a lo divino ni abandona el rigor cient\u00edfico. Al contrario, asume que pensar, investigar y aplicar el conocimiento tambi\u00e9n puede entenderse como un don y, por tanto, como un compromiso.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">La medicina del futuro<\/h5>\n\n\n\n<p>La literatura espiritista tambi\u00e9n proyecta esta convergencia entre la ciencia y la dimensi\u00f3n moral como un horizonte evolutivo. En <em>Misioneros de la luz<\/em>, El Esp\u00edritu Andr\u00e9 Luiz describe una escena en la que observa, junto a un instructor espiritual, los preparativos relacionados con la reencarnaci\u00f3n. Frente a los gr\u00e1ficos y la planificaci\u00f3n meticulosa, reflexiona sobre el futuro de la medicina.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el texto, la medicina humana se transformar\u00e1 profundamente cuando la ciencia se d\u00e9 cuenta del alcance de los factores mentales en las enfermedades del cuerpo f\u00edsico. Las dolencias rara vez se disocian de la psique. Las emociones intensas pueden agravar las enfermedades o favorecer los procesos de curaci\u00f3n. El m\u00e9dico del futuro, dice el libro, no se limitar\u00eda a las prescripciones t\u00e9cnicas, sino que considerar\u00eda tambi\u00e9n las dimensiones espirituales del ser, en las que el amor desempe\u00f1ar\u00eda un papel central en el proceso terap\u00e9utico.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen es provocadora: una medicina que no abandona el laboratorio, sino que ampl\u00eda su campo de observaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Espero que eso se traduzca en acci\u00f3n<\/h5>\n\n\n\n<p>Al proponer que la ciencia se vea como \u201camor al pr\u00f3jimo traducido en trabajo silencioso\u201d, Klinjey desplaza el foco del milagro a la responsabilidad humana. No se trata de elegir entre Dios y el laboratorio, sino de darse cuenta de que, para muchos, el laboratorio puede ser una de las formas concretas de responder a la llamada de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Tatiana dice que no tiene \u201cning\u00fan problema\u201d en que la vean como un instrumento, la frase encierra algo m\u00e1s que sencillez. Conlleva madurez. No hay apropiaci\u00f3n de lo divino ni rechazo de la trascendencia. Hay conciencia de los l\u00edmites y compromiso con lo que est\u00e1 a su alcance.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el progreso intelectual aumenta el libre albedr\u00edo, como ense\u00f1a Kardec, tambi\u00e9n aumenta la responsabilidad colectiva en el uso de estos conocimientos. Tal vez nos encontremos, de hecho, ante los primeros pasos hacia una medicina del futuro, es decir, una medicina en la que la t\u00e9cnica, la \u00e9tica y la comprensi\u00f3n espiritual no compitan, sino que converjan.<\/p>\n\n\n\n<p>En un escenario social marcado a menudo por la polarizaci\u00f3n, tambi\u00e9n en el campo de las creencias, las afirmaciones de la investigadora y psic\u00f3loga apuntan a un camino menos ruidoso: la fe puede ofrecer sentido; la ciencia, medios; y ambas pueden converger en el cuidado de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-luminous-vivid-orange-color has-text-color has-link-color wp-elements-b1f0aae38932b8df5532a97bb66fc6a3\" style=\"font-size:24px\"><strong>\u201cLa medicina del futuro no elegir\u00e1 entre t\u00e9cnica y Esp\u00edritu; sabr\u00e1 integrar ambas\u201d.<\/strong><strong><u><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Referencias<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a><\/a><a>KARDEC, Allan. <strong>El Libro de los Esp\u00edritus.<\/strong> Traducci\u00f3n de Guillon Ribeiro. 93. ed. Bras\u00edlia, DF: FEB, <\/a>2019. Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.febnet.org.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/WEB-Livro-dos-Esp%C3%ADritos-Guillon-1.pdf\">https:\/\/www.febnet.org.br\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/WEB-Livro-dos-Esp%C3%ADritos-Guillon-1.pdf<\/a>. Fecha de consulta: 2 mar. 2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\"><a><\/a><a><\/a><a>LUIZ, Andr\u00e9 (Esp\u00edritu). <strong>Misioneros de la luz. <\/strong>Psicografiado por Francisco C\u00e2ndido Xavier.<\/a> <a>Bras\u00edlia, DF: FEB, 2001<\/a>. (Colecci\u00f3n La vida en el mundo espiritual, 3).<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Em meio \u00e0 expectativa de pacientes que veem na pesquisa cient\u00edfica uma possibilidade concreta de recupera\u00e7\u00e3o, a neurocientista brasileira Tatiana Sampaio ouviu uma frase que poderia soar desconfort\u00e1vel em ambientes acad\u00eamicos: a de que seria um \u201cinstrumento de Deus\u201d. 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