
Hay fechas que no se pueden cancelar.
El 5 de enero de 2015 permanece vivo en la memoria de los Hoja de Espíritu y a todos los que convivieron con la Dra. Marlene Nobre. Hace once años, su partida a la Patria Espiritual fue recibida con sorpresa, emoción y, al mismo tiempo, profunda gratitud por una vida en común marcada por el trabajo, el afecto y una confianza silenciosa que no necesitaba palabras.
La repentina ausencia también trajo consigo preocupaciones naturales: ¿cómo continuar en tantos frentes que se habían llevado a cabo con tanta dedicación? La respuesta llegó rápidamente, aunque acompañada de aprensión. El compromiso adquirido fue claro desde el principio: nada se detendría. El trabajo continuaría, fiel a los principios, proyectos y planificación que ella había ayudado a construir durante décadas.
Este proceso exigió unidad, responsabilidad compartida y valentía. Se recurrió a personas cercanas, se redistribuyeron tareas y se revelaron nuevos puntos fuertes. En el camino, el apoyo firme y confiado de los colegas fue decisivo para sostener el momento de transición y reafirmar que sería posible seguir adelante.
Once años después, Marlene sigue presente en la vida cotidiana. Su recuerdo no se limita a lo afectivo, sino que se manifiesta como una referencia ética, espiritual e intelectual. En momentos especialmente difíciles, sus palabras resuenan con fuerza, recordándonos que, incluso en tiempos difíciles, “Jesús está al timón”.
A Hoja de Espíritu continúa. La colección completa de números que marcan sus 50 años de historia está disponible en línea, ampliando el acceso y preservando la memoria del periódico. Los libros de Marlene Nobre han recibido nuevas ediciones y un nuevo diseño gráfico, reafirmando la actualidad de su pensamiento y su contribución al Espiritismo.
La certeza que permanece es simple y profunda: el trabajo continúa, sostenido por la inspiración, la confianza y su legado. Su presencia sigue guiando decisiones, reforzando compromisos y recordándonos cada día que servir es un ejercicio permanente de fe, responsabilidad y amor.
A Hoja de Espíritu registra, con respeto y gratitud, estos 11 años de continuidad - seguro de que los verdaderos vínculos no se rompen por un cambio de plan, sino que sólo se transforman.